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RS 800GP
Mon 30 Aug, 2010 13:26

Re: 9 Paises En 16 Dias En GP 800
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4ª Etapa. Domingo, 15 de Agosto de 2010. Pontresina -Passo del Bernina - Sondrio (ITALIA) - Bormio (Italia) - Passo del Stelvio - Passo di Ressia - Landeck (Austria) - Innsbruck - Salzburgo - Linz - Walding (Austria) 691 km.

6.30 am. Despierto con la luz de la mañana y miro si ha habido suerte y amanece un mejor día. No llueve de momento, pero el cielo no me inspira ninguna confianza. Desayuno en el bonito salón del Hotel con la moto ya cargada en el parking. Ya está hasta con el TT Rider puesto y con la ruta diaria cargada. Como decía anteriormente, aquí no hay problemas de seguridad y subo muy tranquilo a desayunar incluso con la videocámara montada. Lo de la rosca pasada lo soluciono con lo que jamás falla. La cinta americana. Un par de vueltas bien apretadas y no se menea. Cuando haya que cambiar la cinta, lo mismo. LLevo siempre un buen rollo de esta fantástica cinta adhesiva. A pesar de que tengo todas mis pertenencias a excepción de mi cartera en la moto mientras desayuno, no creo que nada de lo mío sea del mínimo interés para el resto de usuarios del parking de este hotel.

Afortunadamente, la ventana de mi habitación, debido al grueso muro de fachada del edificio, dispone de una repisa interior con unas rejillas que hacen que suba el calor del radiador que está debajo hacia el cristal que es la parte débil de la envolvente térmica. Aproveché para dejar la ropa en esa repisa toda la noche y está todo prácticamente seco. 

Una vez con las reservas de energía de los 80 kg de mi anatomía cargadas, ya me encuentro preparado para otro día de ruta contra las inclemencias del tiempo. Arranco mi fiel y valerosa GP. Ni un quejido. Ni un titubeo. Arranca a la primera y su ronco sonido me hace saber , un día más, que está dispuesta a sacarme de cualquier apuro.

Retrocedo unos 8 km hasta St Moritz para sacar fotos. Ayer, cuando pasé por aquí, ni había luz suficiente, ni el tiempo acompañaba, ni yo tenía ninguna gana; así que esperé a ver si hoy tenía un buen día de sol que hiciera justica a tan bellos parajes. Como decía antes, no está siendo así y aunque unos tímidos rayos de sol quieren asomar entre tanto negro nubarrón, (ya veréis las fotos), el cielo está eso; negro como la panza  de un burro. Una vez cumplido el trámite de dejar constancia gráfica de mi paso por estos lares, enfilo hacia el primer puerto del día. El Passo del Bernina no defrauda, y me regala la vista y pone a prueba mis habilidades de pilotaje sobre piso mojado. La GP y los MICHELIN la verdad es que me transmiten mucha confianza, y sin explorar los límites de seguridad voy adelantando todo bicho sobre ruedas que me topo. Coches, autocaravanas y motos van sucumbiendo al poder de los dos pucheros V-TWIN a 90ª de mi ottovalvole. Corono el Bernina, fotos y empiezo a bajar hacia Sondrio , saliendo de Suiza y entrando ya en Italia. Desde ahí hasta Bormio decido usar los túneles que me van a ahorrar tiempo en una ruta que hoy también va a ser larga y dura. Unos 650 km que me van a llevar a mi destino familiar en Walding (Austria). Los túneles me ahorran el Passo de Aprica. No es nada habitual que yo renuncie a un buen puerto de montaña, pero hoy hay que administrar el tiempo de ruta. Llego a Bormio con el cielo igual de negro que cuando salí esta mañana del hotel con chaparrones intermitentes, y empiezo la ascensión al mítico Passo del Stelvio. Este alto y agreste paso de montaña data de los tiempos del Imperio Austro-Húngaro en tiempos de Francisco José Y la emperatriz Sissi. Napoleón, después de haber firmado un acuerdo en Viena con Francisco José de No Agresión, traiciona a los autrsohúngaros y les promete apoyo en la revuelta del Veneto a los italianos, entonces perteneciente a Austria. Cuando Francisco José se da cuenta, desoye la sus consejeros que le aconsejan no reprimir el proceso liberador de los italianos por medio de una guerra dificil de acometer por la enorme dificultad de aprovisionamiento de víveres y material bélico. Es entonces cuando de construye el Passo del Stelvio a tal efecto, que lo único que hizo fué desgastar aún más a los nórdicos. El trazado de este puerto es el original de entonces, y la subida por la parte austriaca de es locos con una carretera extremadamente estrecha una interminable sucesión de " tornantes", como llaman los italianos a los giros de 180 º en ascenso, y un piso muy irregular que impide disfrutar con la conducción , pero a cambio te regala uno de los paisajes más majestuosos de Europa. Yo estoy acometiendo la subida al revés, desde el lado italiano; desde Bormio. Y la subida por esta vertiente es mucho más divertida para la conducción. Al poco de salir de Bormio, paro en un apartadero de la carretera para montar la videocámara ahora que parece que no llueve. Aprovecho para hacer aguas menores en la cuneta, y empiezo a subir grabando. Voy interceptando y aniquilando todo lo que había pasado a mi lado mientras montaba la cámara y en el último tercio de la subida diviso algunas rampas y curvas por delante de mi a tres motos. Es evidente que las estoy cogiendo, y intento no apretar por encima de los límites de seguridad, pero ya sabemos que en esos casos siempre se nos enciende una luz roja intermitente acompañada de un aviso acústico en nuestro cerebro de que han entrado en nuestro campo de disparo y ajusto el punto de mira. Me retrasa un Toyota RAV que descaradamente me va cerrando conscientemente mis posibilidades de adelantamiento. Es grotesco y absurdo. Se ve claramente en la grabación. Lo que no se oye es el soneto que les dedico en cirílico cuando por fin le adelanto. Al poco vuelven a entrar las tres motos en mi campo de visión. No orecen resistencia cuando les paso. Llego a la cima y me saco la foto de rigor en al cartel con el nombre de tan mítica cima. Hace frío y un aire cortante. Parece que estoy abonado al 4 en esto de la temperatura en los puertos. 4ª y empieza a nevar ligeramente a pesar de haber sol en ese momento. Llegan los tres de las motos y no parece gustarles que les haya pasado grabándoles. me miran pero no saludan. Que les den.

En la cima hay poco espacio, pero hay varios chiringuitos al aire libre de venta de salchichas calientes y sale humo y olor de chacina a la brasa de todos los sitios. Otros venden Merchandising de todo tipo relativos al Puerto. Desde arriba se ve la bajada por la parte de las tornantes hacia Austria y casi da vértigo. No es el mejor sitio para quedarse sin frenos. Todas las tornantes están numeradas y nombradas en italiano y en alemán. Mas de 70.

Una vez abajo enlazo con el ReichenPass y lo bajo dirección Landeck, ya en el Tirol austríaco. Aquí me meto en la autopista e intento recuperar algo de tiempo. Ha dejado de llover, la carretera está seca y la temperatura empieza a ser agradable. En ese momento me quedan aún 400 km hasta mi destino. Como siempre, pasado Innsbruck, la "autobahn" se adentra en Alemania para hacer unos cuantos km po la Baviera antes de entrar en Austria de nuevo por Salzburgo. Y como hace dos años, una vez más tengo un gran susto en esta autopista. Una vez más también, la parte alemana de esta autopista está infestada de tráfico. Es domingo, zona de lagos navegables y todos van con remolques, caravanas o embarcaciones enganchados a todo tipo de vehículos, unos más solventes para el arrastre que otros. Sin saber por qué, se van sucediendo atascos que llegan a parar el tráfico en las zonas de hasta 4 carriles de la autopista. Cada parada es una situación de peligro porque a la vez que debes intentar no chocar contra el que te precede, siempre tienes el riesgo de que te lleve por delante el que llevas detrás. La tensión va en aumento y empieza a llover primero y a granizar después. Apenas soy capaz de ver nada y parece que se me va a romper la pantalla de la moto y hasta la propia moto de los impactos del granizo. Para de granizar pero sigue lloviendo, la distancia de seguridad aumenta y voy por el carril de la izda porque parece que es el que menos tráfico lleva. En esto frenan de golpe todos y tengo la mala suerte de que el vetusto Mercedes 190 que llevo delante no le funcionan las luces de stop. Es un acto reflejo al ver el resto de luces encenderse pero aún así tardo décimas de segundo en apretar. Al principio con mucho tacto por el suelo mojado. A veces, frenan de golpe pero aceleran de inmediato con lo que no hace falta detenerte, pero desgraciadamente esta vez sí se paran y tengo que clavar si o si. Se bloquean las dos ruedas pero la moto no pierde la verticalidad afortunadamente. Van bloqueadas pero sientes que lo controlas, que van "agarrando" a pesar del agua, suelto para resituar la moto y vuelvo a clavar. Esta vez serpentea pero sin perder la nobleza de reacción. Al final la moto se detiene, pero no tengo tiempo ser consciente de la suerte que he tenido de poder controlar los más de 300 kg en orden de marcha en semejante apurada de frenada. Miro de inmediato por lo espejos y imploro reeditar la protección que me brindo mi viejo amigo St Bernard hace dos años. Este año le saqué otra foto buscando la forma de que la moto tapara su pedestal de manera que parece que lo llevo encima de la pantalla de mi carenado; ya la veréis. Bueno, pues el hombre debe de ser agradecido y además de evitar mi colisión por alcance, también evitó que me alcanzaran. Miro al cielo y le guiño un ojo en señal de reconocimiento por si acaso.Eso sí. Después de esto, a la Gilera le quedan secuelas. LA fortísima frenada hizo que la horquilla hiciera un violento tope y desde ahí noto que ha perdido firmeza. Nada grave para la conducción, pero mas tarde comprobé que me había quedado sin aceite en las botellas y que posiblemente he reventado los retenes del hidráulico. La GP se ha lesionado pero me ha salvado. Buena chica. Por cierto; estoy ABSOLUTAMENTE seguro de que con ABS me hubiera pillado una indigestión de Mercedes. Me lo habría comido enterito con ocupantes y estrella incluidos. Siempre he dicho que no me gusta y además ahora tengo la prueba.

Paso Salzburgo y el tiempo ha mejorado nítidamente. Tanto que paso de los 18º en mojado a los 31 a pleno sol. Aprieto el ritmo aprovechando el poco tráfico y la buena visibilidad hasta los 170 - 180 de marcador. Aún llevo las fundas impermeables de las alforjas y pasa lo inevitable; pierdo una de ellas por la presión del viento. Paro y quito y guardo la otra para reiniciar la marcha con más seguridad. Intercepto un grupo de unas 6 motos. Casi todas BMW R1200 RT y alguna japa de 1000. Me acoplo a distancia de seguridad y llegamos a ponernos a 190. Poco antes de llegar a Linz, el último me da paso para no perder detalle de mi moto. Me hace una señal de Ok  mientras le paso y al poco tiempo ya tomo la salida hacia Linz. Nos volvemos a saludar y nos despedimos definitivamente. 
Al fin estoy en Walding . Son las 6 de la tarde. Las suma total desde que salí de Zaragoza ha sido de 2651 kmts.
 
Incidentes mecánicos "0"
Sustos "1" Pero gordísimo.

A descansar unos dias hasta que salga con mi mujer a Praga, (Rep. Checa) y Polonia.


